La vulva también debe formar parte de la revisión ginecológica: un consenso internacional pide aprovechar el cribado cervical para detectar enfermedades vulvares
Durante años, muchas mujeres hemos acudido regularmente a nuestras revisiones ginecológicas sin que nadie examinara de forma sistemática la vulva. El resultado puede ser un retraso en el diagnóstico de enfermedades que, como el liquen escleroso o algunas lesiones precancerosas, necesitan seguimiento y tratamiento adecuados.
Un reciente documento de consenso publicado en International Journal of Gynecological Cancer por cuatro sociedades científicas internacionales —la European Society of Gynaecological Oncology (ESGO), la International Society for the Study of Vulvovaginal Disease (ISSVD), la European College for the Study of Vulval Disease (ECSVD) y la European Federation for Colposcopy (EFC)— pone el foco precisamente en este problema: la inspección de la vulva debería integrarse de manera sistemática en las consultas de cribado del cáncer de cuello uterino. (ISSVD, 2026)
Para AELEV, este mensaje es especialmente relevante.
¿Por qué es tan importante mirar la vulva?
El cáncer de vulva es poco frecuente, pero su diagnóstico continúa siendo un reto. El documento señala que los retrasos diagnósticos son habituales tanto en el cáncer de vulva como en algunas de sus lesiones precursoras. Entre las posibles causas se encuentran el desconocimiento de la enfermedad, la incomodidad o el estigma asociado a los síntomas vulvares y la falta de atención suficiente durante las revisiones.
Precisamente por eso, los autores consideran que el cribado cervical ofrece una oportunidad que no debería desaprovecharse. Las consultas para realizar una prueba de VPH o una citología permiten entrar en contacto de manera periódica con muchas mujeres, en una franja de edad en la que pueden aparecer lesiones vulvares relevantes.
Y esto no significa que haya que crear un programa de cribado específico para el cáncer vulvar. El consenso considera poco probable que un programa independiente fuese coste-efectivo debido a la baja frecuencia de esta enfermedad. La propuesta es más sencilla: aprovechar una consulta que ya existe para mirar también la vulva.
¿Qué ocurre con el liquen escleroso?
El liquen escleroso ocupa un lugar especialmente importante en este contexto.
Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de la vulva que puede manifestarse con picor, ardor o dolor, aunque algunas mujeres pueden no presentar síntomas evidentes. El documento estima un riesgo de transformación a carcinoma escamoso de vulva de aproximadamente entre el 2 % y el 5 %, y señala que este riesgo persiste a largo plazo.
Además, el liquen escleroso está estrechamente relacionado con la aparición de la neoplasia intraepitelial vulvar diferenciada (dVIN), una lesión precursora del cáncer de vulva. En el documento se recoge que la dVIN suele aparecer sobre dermatosis vulvares crónicas, especialmente liquen escleroso, y que su riesgo de progresión a cáncer a 10 años se aproxima al 50 %.
Esto no significa que una mujer con liquen escleroso vaya a desarrollar cáncer. Significa que el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento adecuados son fundamentales.
Las siete recomendaciones del consenso
El grupo internacional alcanzó consenso sobre siete recomendaciones. Para las profesionales y profesionales que realizan el cribado cervical, se propone:
1. Preguntar brevemente por síntomas vulvares antes de realizar el cribado.
2. Inspeccionar toda la piel de la región vulvar, desde el pubis hasta la zona perianal y de un pliegue genitocrural al otro.
3. Examinar también el vestíbulo vulvar, desde la zona subclitorídea hasta la horquilla posterior.
4. Derivar o comunicar los hallazgos anormales a un centro o profesional con experiencia en patología vulvar cuando quien realiza la exploración no tenga la capacitación necesaria.
En mujeres con una prueba de VPH o una citología positivas, el consenso recomienda prestar especial atención a posibles alteraciones vulvares, enseñar y fomentar la autoexploración vulvar y explicar el mayor riesgo de presentar lesiones intraepiteliales o invasivas en aquellas pacientes con antecedentes de lesiones intraepiteliales o cáncer de cuello uterino o de vagina. (Revista Internacional de Cáncer Ginecológico)
Son recomendaciones que pueden parecer sencillas. Y precisamente ahí está una parte de su importancia.
Mirar, preguntar y saber reconocer
El consenso insiste en que la exploración no debe limitarse a una observación superficial. Los profesionales deben conocer la anatomía vulvar normal y saber que existe una gran variabilidad entre mujeres. Algunas características normales incluso pueden confundirse con lesiones.
También destaca un dato preocupante: el conocimiento de la anatomía vulvar entre las propias mujeres es limitado. Según el documento, aproximadamente 6 de cada 10 mujeres no conocen el significado del término “vulva” y solo 1 de cada 7 sería capaz de representar correctamente su anatomía.
Por eso, la prevención no puede depender únicamente de la paciente. La educación sanitaria y la formación de los profesionales deben ir de la mano.
El documento recomienda además enseñar a las mujeres a realizar una autoexploración vulvar periódica, aproximadamente cada tres meses a partir de los 30 años, con el objetivo de detectar cambios y consultar antes de la siguiente revisión programada.
¿Qué cambios deberían llamar nuestra atención?
El consenso señala que la exploración debe buscar alteraciones como cambios de color, pérdida de tejido, lesiones atróficas, úlceras, nódulos, engrosamientos o modificaciones estructurales. En determinados contextos, especialmente en mujeres con liquen escleroso, liquen plano, inmunosupresión o antecedentes de lesiones precancerosas, algunos hallazgos requieren una atención especial.
Esto también nos recuerda algo fundamental: no toda alteración vulvar es cáncer. La exploración no pretende generar miedo, sino permitir que los cambios relevantes se identifiquen y se valoren adecuadamente.
Desde AELEV: esta recomendación puede cambiar muchas cosas
En AELEV creemos que este consenso internacional da respaldo científico a una reivindicación que las pacientes llevamos mucho tiempo planteando: la vulva no puede seguir siendo la gran olvidada de la revisión ginecológica.
Preguntar por síntomas como picor, ardor, escozor, dolor o cambios en la piel y realizar una inspección adecuada requiere poco tiempo, pero puede abrir la puerta a un diagnóstico mucho más temprano.
En el caso del liquen escleroso, diagnosticar antes significa también poder comenzar antes el tratamiento y establecer un seguimiento adecuado. Y, cuando exista una lesión sospechosa, significa poder derivar a la paciente a profesionales con experiencia en patología vulvar.
Por eso consideramos especialmente importante que estas recomendaciones no se queden en un documento científico. Necesitamos que lleguen a la práctica clínica, a la formación de ginecólogos, matronas, médicos de Atención Primaria y otros profesionales sanitarios, y que la exploración vulvar forme parte real de la atención ginecológica.
También necesitamos que las mujeres conozcamos nuestros cuerpos. No para vivir con miedo, sino para reconocer cambios, expresar nuestros síntomas con naturalidad y pedir ayuda cuando algo no es normal para nosotras.
Una idea sencilla que no deberíamos olvidar
En la citología o la prueba del VPH se mira el cuello uterino. Pero una revisión ginecológica debería mirar también a la mujer en su conjunto.
Preguntar. Observar. Escuchar. Derivar cuando sea necesario.
Puede parecer algo básico, pero para muchas mujeres con liquen escleroso, una exploración vulvar realizada a tiempo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico precoz y años de dolor, molestias en las relaciones sexuales, pérdida progresiva de la anatomía vulvar y un deterioro importante de la calidad de vida.
En AELEV seguiremos trabajando para que la vulva deje de ser invisible.
Porque mirar también es cuidar.
Fuentes científicas
Preti M, Lewis F, Carcopino X, et al. Vulvar inspection at the time of cervical cancer screening: European Society of Gynaecological Oncology (ESGO), International Society for the Study of Vulvovaginal Disease (ISSVD), European College for the Study of Vulval Disease (ECSVD), and European Federation for Colposcopy (EFC) consensus statements. International Journal of Gynecological Cancer. 2025;35(1):100007. DOI: 10.1016/j.ijgc.2024.100007. (PubMed)

Me parece muy interesante y muy necesaria la prevención del cáncer vulvar, porque aunque la prevalencia sea pequeña, no quiere decir que no exista . Ahora tiene que ponerse las pilas sanidad !! Gracias!!❤️
Efectivamente, Cruz. Hay que incidir en la prevención. Un abrazo!
Efectivamente han de ponerse las pilas, porque ahora en el caso de los crivados de VPH te mandan el Kit de toma de muestra a casa para que lo hagas tú misma y lo entregues en tu centro de salud. Entiendo que esto acorta los tiempos de espera, sin embargo para nosotras es un problema ya que perdemos una ocasión en la que la matrona nos vea. Es necesario también que aumente el número de matronas porque hay pocas y están saturadas.
Toda la razón Ana!
En mi caso, después de ir a cuatro ginecolog@s diferentes, la última comentó’ que se veía una capa blanca en mi vulva, yo me informe por mi cuenta, a la IA, , pedí’ cita con un dermatólogo y le pedi’ una biopsia, y así me enteré’ que tengo liquen, sino tomo yo la iniciativa, solo con ovulos, cremas…, a saber las vueltas y el tiempo que hubiese tardado en saber lo que tengo
La información es poder! Bien hecho, Diana!